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De Vido, el socio oculto

De Vido, el socio oculto

Notas

Julio De Vido quedó contra las cuerdas, tras la detención de José López. Su exsubordinado no puede explicar su fortuna y la justicia apuntará hacia arriba cuando deba investigar el crecimiento patrimonial de López, que siempre respondió a las instrucciones de Néstor Kirchner, Cristina Fernández y De Vido, en ese orden. Ahora, el exministro de Planificación uso a Twitter para ensayar una defensa que ya practicó Lázaro Báez en su condición de procesado: sostener que es inocente y culpar a ciertos empresarios que ya están bajo investigación en Comodoro Py:

Juan Chediack, titular de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), aseguró que había informado respecto al sistema de sobreprecios que benefició a Báez y ejecutó López durante sus 12 años como secretario de Obras Públicas. “Por supuesto que sabía que había coimas en Vialidad. Nosotros lo hemos dicho. Hay causas abiertas desde el 2008, que nunca avanzaron y avanzan ahora”, señaló Chediack al periodista Luis Majul. Y remató: “Que la empresa Austral (de Báez) no hacía las obras y cobraba adelantado, lo hemos dicho. Se lo dijimos a la gente de Vialidad Nacional, se lo dijimos a José López, a Julio De Vido, a Cristina Kirchner.

Como Chediack sostiene que CFK, De Vido y López sabían de los supuestos sobreprecios, el exministro usa las redes sociales para practicar un descargo que repetirá cuando sea citado a declarar como imputado en la causa de Vialidad que se ventila en Comodoro Py. De Vido no dice que es inocente, solo afirma que Chediack jamás comentó que los contratistas del Estado pagaban coimas a importantes funcionarios del Poder Ejecutivo. Y obviando a López, intenta desviar la atención sobre su eventual responsabilidad en una maniobra que jamás se hubiera consumado sin su aval político.

De Vido miente a sabiendas, pero hay que entenderlo: jamás confesará un delito. Cree en la ley de la Omertá, aunque ello implique pasar largos años en la cárcel de Ezeiza. No es necesario una denuncia en sede administrativa, ya había una causa en Tribunales que los jueces dormían por la propia presión de la Casa Rosada. Ahora, ese tiempo político ya pasó y De Vido no tiene otro camino que contratar un pool de abogados para trabar –por unos meses– su desafuero y su procesamiento penal.

Después de la indagatoria a De Vido, llegará el momento de Cristina, que se refugia en el Sur a la espera de un milagro político que no llegará.

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