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La selfie que unificó Corea

La selfie que unificó Corea

Notas

Aunque la guerra entre Corea del Norte y Corea del Sur concluyó hace 63 años, la situación diplomática entre los dos países nunca ha recuperado la normalidad. Hoy por hoy, las relaciones entre estas naciones siguen siendo hostiles, sin embargo, la tesitura entre las dos potencias no parece salpicar a dos de sus gimnastas: Lee Eun-ju y Hong Un Jong, de Corea del Sur y del Norte, respectivamente, estuvieron riendo juntas durante los entrenamientos de Río, e inmortalizaron su encuentro en la pista con un selfie.

Espíritu olímpico. Para Lee Eun-ju y Hong Un Jong no hay guerra fría.
Espíritu olímpico. Para Lee Eun-ju y Hong Un Jong no hay guerra fría.

La imagen fue tomada por el fotógrafo Dylan Martínez, de Reuters, el pasado 5 de agosto. En ella, Lee Eun-Ju, de 17 años, se toma un selfi con Hong Un Jong, su rival norcoreana de 27 años. La fotografía, en la que puede verse a ambas sonrientes, se captó durante los entrenamientos de gimnasia del pasado fin de semana.

Lee Eun-Ju y Hong Un Jong. El deporte más allá de las fronteras
Lee Eun-Ju y Hong Un Jong. El deporte más allá de las fronteras

La guerra en Corea se libró entre 1950 y 1953 y enfrentó a los Estados Unidos con la Unión Soviética, en el marco de la denominada Guerra Fría. Ambos países intentaban ocupar espacios geopolíticos alrededor del planeta, mientras dejaban al margen del conflicto a sus propios territorios. En ese contexto, Corea del Norte ocupa Corea del Sur con el apoyo de China y Moscú. Estados Unidos rechazó la invasión y fue a la guerra con el apoyo de las Naciones Unidas.

Guerra de Corea. Una tragedia que no terminó
Guerra de Corea. Una tragedia que no terminó

El combate liderado por ambas potencias fue una masacre y abrió un conflicto político que todavía no se pudo resolver, pese a la caída del Muro de Berlín y a la implosión de la Unión Soviética. Ni la Casa Blanca, ni Moscú encuentran un punto de acuerdo para cerrar una disputa que el deporte ya enterró hace mucho tiempo.

El espíritu deportivo es más inteligente que la política internacional.
El espíritu deportivo es más inteligente que la política internacional